Les comento a todas mis estimadas lectoras que el libro estará en la calle en el mes de agosto-septiembre de 2010...
Gracias a todas por la compañía!!!
mujeres al borde... es un blog para que puedas expresarte, nos cuentes de tus experiencias, nos relates todas las sensaciones que tuviste,o que tenés a partir del mismo instante que te diste cuenta que te gustaban las mujeres, es decir cuando descubriste que eras lesbiana o bisexual.
miércoles, 5 de mayo de 2010
martes, 13 de abril de 2010
ya no se si soy yo o el Mar
Mientras llueve afuera, adentro una lágrima de humo invade mi cocina. Todo resulta pesado y brumoso; un hornillo evapora esencia de limón mientras yo respiro concentrada en los movimientos de mi diafragma, la lluvia cae lenta y por rato deja su canto y da una tregua… yo sigo inspirando, el aroma a cítrico invade y abre mi pecho que exquisito se acomoda pausado y sereno, siento la brisa de mar entrando por mis fosas nasales y es ahí cuando corro entre los médanos, el sol de este otoño sin hojas me envuelve, caigo de rodillas extasiada… mis manos se hunden en la fragilidad de la arena, me invaden los pies… inspiro nuevamente, llega hasta mi el sabor del mar, ese gustón salado… ya no se si soy yo o es el mar.
¿Ahora que?
Ahora que todo está dicho
Que he callado mi corazón,
Que el olvido es lo que transito y bebo cada día,
¿Ahora que?
¿Es está lluvia que me empapa
la que me secará de ti?
como correntadas surca mi cuerpo
y golpea mi alma,
Abro los ojos para mirarla y detenerme en el tiempo
conjugando palabras y verbos
declarando perdón para perdonarme
y liberarme como un esclavo,
Sentir la liviandad de los días
y la lluvia caer sobre mi ventana,
mi cuerpo.
Abrir la ducha y meterme… y no esperar que sean tus manos
las que laven mi piel,
aprendí a ser espera y lluvia
aprendí a mojarme hasta con el polvo de los vientos
y del río,
aprendí a buscar el horizonte y orientar la vela,
sacudirme de esta pereza innata y navegar contra corriente… aprendí
Que he callado mi corazón,
Que el olvido es lo que transito y bebo cada día,
¿Ahora que?
¿Es está lluvia que me empapa
la que me secará de ti?
como correntadas surca mi cuerpo
y golpea mi alma,
Abro los ojos para mirarla y detenerme en el tiempo
conjugando palabras y verbos
declarando perdón para perdonarme
y liberarme como un esclavo,
Sentir la liviandad de los días
y la lluvia caer sobre mi ventana,
mi cuerpo.
Abrir la ducha y meterme… y no esperar que sean tus manos
las que laven mi piel,
aprendí a ser espera y lluvia
aprendí a mojarme hasta con el polvo de los vientos
y del río,
aprendí a buscar el horizonte y orientar la vela,
sacudirme de esta pereza innata y navegar contra corriente… aprendí
Orillas
ORILLAS
Afuera ladra un perro
a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.
Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa
la lejanía
de estar cerca sin tocarse
como bordes de la misma herida.
Adentro no cabe adentro,
no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.
Hugo Mujica
Afuera ladra un perro
a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.
Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa
la lejanía
de estar cerca sin tocarse
como bordes de la misma herida.
Adentro no cabe adentro,
no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.
Hugo Mujica
lunes, 29 de marzo de 2010
Ojos que no ven...
Esa noche despertó, y sus palabras eran fuego y lugares comunes.
Cerró sus párpados nuevamente, e imaginó un largo rato lo que no podía ver. A lo lejos el canto del río salpicaba las montañas, y el frío envolvía de a poco su cuerpo tieso.
Sus ojos retenían la imagen, la misma figura se recortaba en el horizonte, la distancia era perfecta para olvidar, era tan perfecta que dolía.
Dolía el cuerpo metido en los ojos, dolía el sabor de la piel y los huesos.
Dolían los gritos y hasta las caricias.
De pronto el silencio fue perfecto y extremecedor. las luces chorreaban desde el cielo en lluvia y no se distinguía nada conocido, sólo la figura en sombras.
Entonces, buscó un objeto punzante con su mano derecha tapándose el rostro, y desesperadamente desprendió sus retinas de la cavidad de sus ojos.
Cerró sus párpados nuevamente, e imaginó un largo rato lo que no podía ver. A lo lejos el canto del río salpicaba las montañas, y el frío envolvía de a poco su cuerpo tieso.
Sus ojos retenían la imagen, la misma figura se recortaba en el horizonte, la distancia era perfecta para olvidar, era tan perfecta que dolía.
Dolía el cuerpo metido en los ojos, dolía el sabor de la piel y los huesos.
Dolían los gritos y hasta las caricias.
De pronto el silencio fue perfecto y extremecedor. las luces chorreaban desde el cielo en lluvia y no se distinguía nada conocido, sólo la figura en sombras.
Entonces, buscó un objeto punzante con su mano derecha tapándose el rostro, y desesperadamente desprendió sus retinas de la cavidad de sus ojos.
martes, 9 de marzo de 2010
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