lunes, 14 de junio de 2010

El hueco de la ventana se abre, hoy es un día muy gris. Y a pesar de ello el rayo de luz de un sol diminuto y oculto perfora mi sien, la luz cae chorreando vida por el rincón oscuro de la próxima cocina que habito ahora con una presencia pasajera. En la habitación contigua trabaja ruidoso el albañil, escucho como la cuchara raspa y recoge la mezcla de 2 baldes de cal, 2 de arena, 4 de cemento. Hace poco paró el motor de la mezcladora, que tiene el mismo sonido de mi lavarropas centrifugando.

La mañana cae lenta, es uno de esos días propicios para quedarme en casa, buscar una película, o un libro de poesías. Por suerte todas mis obligaciones las puedo manejar por teléfono, ¿a veces me pregunto cual es el mejor invento? Y no siempre obtengo la misma respuesta, obviamente el resultado está teñido de mis necesidades.

Echo una mirada fugaz por el ambiente donde estoy y veo cosas inconclusas, veo los ladrillos a la vista, y entre ellos la mezcla que los une, las capas no son todas iguales, los ladrillos tampoco, algunos son mas oscuros casi negros. Y supongo que esos se pasaron de cocción. Y es inevitable que la imagen de los caballos dando vueltas en la mezcla de barro venga a mi cabeza, y percibo el sonido de esos cascos metiéndose profundos y despegándose de nuevo, provocando ese shuop, shouop, constante y persistente. El anca es ancha y le cuelga una cola tupida, y salpicada por el barro, y pareciera tener rastas el caballo, en una época ya lejana era de un color claro, ahora con los años y su labor se oscureció un poco. De a ratos tira con fuerza y agacha la cabeza, hay sectores de la mezcla de barro que está pesada y grumosa; y al tobiano le cuesta.

Vuelvo a mi, me observo y me pregunto ¿que me cuesta? ¡que de todo lo que hago me está costando? Y para que insisto en hacerlo? Pero también me pregunto que me gusta hacer y donde estoy encontrando mi mayor satisfacción?

Soy libre cuando escribo y por lo tanto VIVO.

tarde para café

la llovizna no me detuvo en casa, así que casé piloto, pero no botas ni paraguas. dejé la moto descansar esta vez y me aventuré a mirar la ciudad desde un colectivo, las calles son otras desde esa altura, la gente pasa silenciosa y casi flotando entre las baldosas. Algunos despliegan sus paraguas, enfundados otros en pilotos de diferentes modelos, colores, y épocas.
las gotas caen suave por el vidrio y dejan su bruma tras su paso; el movimiento me adormece un poco, y extraño por ratos el frio que en la moto golpea mi cara.
dejé atras a mi pequeña sobrina que tras un importante berrinche casi se duerme en mis brazos, digo casi, porque cuando llegamos a la cama luego de un gran rato hamacandola en mis brazos casi doloridos ellos, apenas la apoyé abrió sus ojitos pequeños y vivaces, casi siempre sucede lo mismo vos quedas para dormirte una gran siesta y ellos no se de donde sacan esa energía que en un instante te dan vuelta la casa y vos incluida en ella.
Pronto estuve en plena peatonal y la lluvia caía mas espesa. Lo que me gusta de los días de lluvia es mirar a la gente correr, como escapan a las gotas; como buscan caminar protegidos por algun techito.
Los vendedores ambulantes aprovechando la lluvia pregonan "paraguas, paraguas", atino a mirar alguno que me guste, pero desisto de la idea, porque el último paragua que tuve me lo olvidé en un colectivo, y era el mismo que había encontrado tiempo atrás en la biblioteca argentina, pienso ya volverá mi paraguas, y sigo.
Camino despacio, llego al palace garden y entro, esquivando los puestos del medio y las ofertas de botas y carteras, estoy ultimamente comprandome tantas carteras.
Llego a la oficina donde debo hablar ciertos temas importantes, hablamos, resolvemos y sigo mi viaje.
las vidrieras de las librerias me llaman, algunos títulos me sorprenden, algunos me quedan en la retina "que sería de mi sin ti! y me respondo esto: "lo que soy, soy lo que hago". Ya no me dueles como antes en el cuerpo, en plena garganta, ahora sos una brisa que pasa suave y mueve la lluvia. Y sonrío, porque puedo recordarte en un día de lluvia sin llorar.

domingo, 23 de mayo de 2010

Si Ricky comió mucho pollo, yo que comí??

Evo dijo recientemente en una convención internacional "hay que tener cuidado cuando preparamos pollo, porque tiene muchas hormonas femeninas y los hombres que comen mucho pollo tienen desviaciones en su ser de hombre", obviamente no es necesario explicar quien es, Evo. Pero si hacer hincapie y preguntarnos por esta necesidad social de buscar explicaciones para la homosexualidad, en este caso masculina, en un foro interncional donde el tema era encontrar paliativos para el hambre en el mundo entero, pero este mandatario se despacha con semejante dicho; y este comentario puede ser tomado de diferente manera, pero como soy lo que soy y vivo el mundo desde el lugar que elijo vivirlo, repaso las ultimas noticias de salidas de closet, y recuerdo la salida mas reciente y tal vez la mas esperada la de "Ricky martin"... ah entiendo, me digo a mi misma Ricky debió comer mucho pero mucho pollo, y se me ocurre un juego de palabras, obvio, que tendría mas sentido si estuvieramos en España... en realidad Ricky comió mucha "polla". y sigo preguntandome ¡porque comió mucha polla se convirtió en gay o es a la inversa?
Y todo esto me lleva a pensar en Julio marx que escribiera hace mucho tiempo "somos lo que comemos". Seguramente Ricky comió mucho pollo, por eso salió volando del closet y una imagen descabellada me viene a la cabeza y entonces la frase de Evo cobra sentido y sus palabras adquieren certeza y se instauran como la verdad que gran parte de la sociedad quiere determinar que es lo que causa la homosexualidad, así tenemos un antídoto para evitarla o en tal caso medicarla. Y la imagen de ricky volando lleno de plumas, saliendo del armario me recuerda esa otra frase que suelo escuchar "no tengo nada contra los gays pero no me gustan cuando se le caen las plumas", y pero que pueden hacer si comen tanto pollo.
cuantas sartas de boludeces se escuchan, hay una necesidad de llenar los vacios, de decir cosas que suele tener poco sentido... como eso dijera la presidenta en el marco del conflicto con los hacendados "hay que comer cerdo porque mejora la actividad sexual", y entonces me atrevo a imaginar que pasa con los hombres que solo consumen pollo y cerdo... uds se lo están imaginando? y si el resultado son los travestis que pululan en las zonas rojas de las grandes ciudades, esas que segun los vecinos práctican el sexo en cualquier rincón a la vista de todos, incluidos menores, y de ahí el estigma de promiscuos, sexopatas desenfrenados.

y como soy una buscadora de sentido, se me ocurre pensar... Si Ricky comió mucho pollo, yo o nosotras que comimos??

miércoles, 5 de mayo de 2010

se viene, se viene.... ahora si!!!!

Les comento a todas mis estimadas lectoras que el libro estará en la calle en el mes de agosto-septiembre de 2010...

Gracias a todas por la compañía!!!

martes, 13 de abril de 2010

ya no se si soy yo o el Mar

Mientras llueve afuera, adentro una lágrima de humo invade mi cocina. Todo resulta pesado y brumoso; un hornillo evapora esencia de limón mientras yo respiro concentrada en los movimientos de mi diafragma, la lluvia cae lenta y por rato deja su canto y da una tregua… yo sigo inspirando, el aroma a cítrico invade y abre mi pecho que exquisito se acomoda pausado y sereno, siento la brisa de mar entrando por mis fosas nasales y es ahí cuando corro entre los médanos, el sol de este otoño sin hojas me envuelve, caigo de rodillas extasiada… mis manos se hunden en la fragilidad de la arena, me invaden los pies… inspiro nuevamente, llega hasta mi el sabor del mar, ese gustón salado… ya no se si soy yo o es el mar.

¿Ahora que?

Ahora que todo está dicho
Que he callado mi corazón,
Que el olvido es lo que transito y bebo cada día,

¿Ahora que?

¿Es está lluvia que me empapa
la que me secará de ti?

como correntadas surca mi cuerpo
y golpea mi alma,

Abro los ojos para mirarla y detenerme en el tiempo
conjugando palabras y verbos
declarando perdón para perdonarme
y liberarme como un esclavo,

Sentir la liviandad de los días
y la lluvia caer sobre mi ventana,
mi cuerpo.

Abrir la ducha y meterme… y no esperar que sean tus manos
las que laven mi piel,
aprendí a ser espera y lluvia
aprendí a mojarme hasta con el polvo de los vientos
y del río,
aprendí a buscar el horizonte y orientar la vela,
sacudirme de esta pereza innata y navegar contra corriente… aprendí

Orillas

ORILLAS

Afuera ladra un perro

a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.

Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa

la lejanía
de estar cerca sin tocarse
como bordes de la misma herida.

Adentro no cabe adentro,

no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.

Hugo Mujica